| Deporte Adaptado
y las Paraolimpiadas La Constitución Española de 1978 |
Capítulo III, Artículo 49.
"Los poderes públicos realizarán una política de previsión,
tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos
físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán
la atención especializada que requieran...".
La práctica de ejercicios físicos siempre ha sido considerada
como un elemento esencial para el logro de una buena salud.
Un problema habitual, en el caso de los niños afectados por cualquier
forma de discapacidad, incluso en las menos severas, es la de no realizar
ejercicios físicos de forma sistemática.
Como es frecuente, el entorno familiar, dentro de sus mecanismos de sobreprotección,
tienden a desestimar la práctica del deporte, viendo esta como un peligro
para la salud del niño, y no como una forma de desarrollar su capacidad
física.
Si nos proponemos que estos niños tengan un desarrollo integral, no
podemos dejar de incluir el deporte, los juegos al aire libre, y el ejercicio
físico como elementos imprescindibles para el logro de una buena calidad
de vida y de una plena integración social.
Entre los beneficios del ejercicio y la práctica del deporte en el
discapacitado, tenemos:
En la práctica deportiva para los alumnos discapacitados, uno de los
problemas con los que hay que enfrentarse, radica en la necesidad de entrenadores
debidamente adiestrados, sobre las peculiaridades de la práctica del
deporte en los discapacitados. Profesionales que conozcan las características
de las diferentes formas de discapacidad, y que puedan seleccionar el deporte
o actividad más apropiada de acuerdo con las peculiaridades del niño.
Esto comienza a no ser una barrera, puesto que desde las diferentes federaciones
de deporte adaptado, se está comenzando a impartir cursos especiales
de entrenadores y árbitros especialistas en deporte adaptado.
Es real que en determinadas circunstancias, en algunas formas de actividad
física, pueden existir riesgos para un niño discapacitado, por
lo que la recomendación de la práctica del ejercicio deportivo,
en estos casos, deberá ser objeto de una valoración especializada
y deberá ir acompañada de todas aquellas recomendaciones que
el médico estime oportunas y que se deberán hacer llegar al
educador físico.
Las actividades que se pueden practicar con fines deportivos por el niño
discapacitado, comprenden en la actualidad un amplio abanico, van desde las
actividades de deporte sobre silla de ruedas, las actividades deportivas con
adaptaciones especiales y objetivos terapéuticos bien definidos como
la Equinoterapia, o la práctica de deportes clásicos, la natación,
gimnasia aeróbica, etc. La oferta en estos momentos es muy amplia.
Una labor importante del educador físico es potenciar tanto el deporte
individual, como el colectivo en los niños discapacitados.
En la actividad individual el niño compara sus resultados con su propio
rendimiento, lo que le hace consciente de sus pequeñas/grandes mejorías,
que provocan a su vez una gran mejora y equilibrio psicológico.
En el colectivo desarrollan el espíritu de pertenencia al grupo, el
trabajo coordinado y la socialización de los mismos.
El objetivo de la práctica del deporte en el discapacitado, no es la
formación de un deportista de élite, lo importante es que el
deporte sea un elemento terapéutico, una forma de mejorar su calidad
de vida a todos los niveles, por lo que sus resultados no deben ser medidos
por las medallas alcanzadas por un determinado atleta, sino por el grado de
participación de los niños discapacitados en estas actividades
físicas.
De la infinidad de formas en que un niño puede participar en el deporte,
hemos escogido una clasificación de las muchas existentes:
Deporte adaptado escolar
Dos son los lugares donde se desarrolla, en las Escuelas Especiales y en las
Escuelas normalizadas. Se persigue desarrollar las áreas motrices y
la integración social por medio de:
Los medios para poder desarrollarlas son el uso de:
Deporte adaptado competitivo
Para hablar del futuro deporte de competición en estos niños
con discapacidad, tendremos que tener en cuenta:
Respecto al reglamento de juego, sobra decir que la competencia y el reglamento
específico de juego se establecen sólo en los deportes exclusivos,
es decir aquellos en los que sólo participan deportistas con un tipo
de discapacidad o con similitud de patologías.
Deporte adaptado recreativo
El deporte para personas con discapacidad nació con fines recreativos,
para luego trasformarse en terapéutico. Los ámbitos en los que
se da son: hospitales, clínicas, instituciones, plazas, escuelas.
Este tipo de deporte recreativo, fue evolucionando y dio lugar con el paso
del tiempo a los deportes inclusivos.
En esta vertiente del deporte, es interesante proponer actividades variadas
teniendo en cuenta entre otras, las siguientes consideraciones:
Nos parece de especial relevancia priorizar la utilización de juegos cooperativos y no competitivos puesto que nos permiten:
Hemos de tener en cuenta que la practica deportiva, así planteada,
deberá conceder además una gran relevancia al aspecto lúdico.
Deporte adaptado terapéutico
El deporte se entiende como parte del proceso de rehabilitación, entendiendo
a la rehabilitación como los procedimientos médicos, psicológicos,
pedagógicos y sociales que sirven para el mejor desarrollo de las capacidades
de la persona con necesidades especiales.
Integración en la escuela y en el deporte
La década de los 60 y, sobre todo, la de los 70 marcan un punto de
inflexión en la evolución de la ideología con respecto
al papel de la sociedad para con sus ciudadanos y los derechos de éstos,
comienzan a aflorar la necesidad de integración de los discapacitados
en todas las áreas sociales. Gracias a estos supuestos en la actualidad
los derechos de las personas con discapacidad, son reconocidos y comienzan
a ser respetados en muchos países.
En nuestros días nos encontramos en la etapa de la normalización
y de la respuesta educativa a la diversidad, sea del tipo que sea. Como continuación
del amplio debate social iniciado en la etapa anterior, se plantea la igualdad
de derechos educativos en términos de acceso a la educación
y, por consiguiente, el derecho de cada niño a asistir a la escuela
de su entorno próximo y su participación en la cultura escolar
y en la comunidad educativa y social.
Así pues, esta nueva etapa, es mucho más que un cambio organizativo
o incluso que un cambio ideológico en el nivel escolar.
Surge, un movimiento que poco a poco irá consolidándose, una
nueva forma de plantear la respuesta a las necesidades educativas que se plantean
en la escuela y en la sociedad. Se trata del movimiento de la escuela inclusiva.
Este movimiento tiene un objetivo que va más allá de la integración
y que consiste en reestructurar las escuelas para responder a las necesidades
de TODOS los niños y niñas por igual.
En esta propuesta, los cambios necesarios para la inclusión de alumnos
con discapacidades en escuelas ordinarias, afectarán a todos los miembros
de la comunidad educativa, a las políticas educativas, a las asociaciones
de personas discapacitadas y a los responsables de la formación del
profesorado.
Los países deberían reconocer el principio de igualdad de oportunidades
de educación primaria, secundaria y estudios superiores para niños,
jóvenes y adultos con discapacidades, en lugares integrados.
Deberían asegurar que la educación de las personas con discapacidades
sea una parte integral del Sistema Educativo.
Los grupos de padres y asociaciones de personas discapacitadas deberían
estar implicados en el proceso de educación en todos los niveles, y
en los estados donde la educación es obligatoria, ésta deberá
ser proporcionada a niñas y niños con todo tipo y nivel de discapacidades,
incluyendo las más severas.
El principio fundamental de la escuela inclusiva es que todos los niños
deberían aprender juntos cuando sea posible, y que las escuelas ordinarias
deben reconocer y responder a las diversas necesidades de sus alumnos.
Desde esta perspectiva, la finalidad de las escuelas inclusivas se centra
en crear sistemas educativos que permitan ofrecer respuestas a las necesidades
de todos los alumnos.
Así llegamos a la situación actual en la que si bien parece
que la Educación Física por fin ocupa el lugar que le corresponde,
no es menos cierto que apenas existen estudios, programas o investigaciones
en relación a las adaptaciones curriculares en esta materia.
Ante esta situación, lo que suele ocurrir es que el alumno con una
determinada discapacidad acude al patio o al gimnasio con sus compañeros
y se "integra" con su presencia física pero no participativa en las
tareas o los juegos que allí se desarrollan.
Es cierto que los alumnos con discapacidades van a presentar dificultades
en el aprendizaje asociadas a sus limitaciones, y que pueden ser de tipo intelectual,
sensorial o motor, pero éstas, por sí solas, no pueden ni deben
justificar limitaciones en las posibilidades para aprender que posee el sujeto.
Sugerencias para la inclusión
Los profesionales de la Educación Física han tenido escasa o
nula preparación específica previa en este campo, y para poder
afrontar la situación con un mínimo de garantías deben
contar con apoyos externos que garanticen el éxito y pueda favorecer
así el desarrollo integral del educando.
Se hace necesario también, una formación y reciclaje continuo
en esta área de actuación por parte de todos los profesionales
implicados.
Sugerencias comunes para todos los grupos:
Se debe crear cuanto antes un clima adecuado de aceptación normal,
de agradable y amistosa convivencia.
Es fundamental hacerles adquirir una percepción lo más fiel
posible de sí mismos. Partiendo de este conocimiento tendrán
más fácil elaborar una correcta representación del mundo
que les rodea.
Se tratará de lograr la aceptación de sí mismo como condición
previa para adquirir un equilibrio emocional, afectivo y social adecuado.
Conviene desarrollar actitudes positivas hacia la relajación, ya que
acumulan habitualmente más tensión y conflicto que el resto
de los alumnos.
Es necesario insistir en que cada alumno, dentro de sus limitaciones, consiga
el mayor grado de independencia y autonomía posible, por la transferencia
que esto puede suponer para su vida diaria.
Aunque existan grandes dificultades para la intervención plena en las
tareas o juegos que se propongan, siempre se podrán conseguir actitudes
positivas como la cooperación, la aceptación de normas, etc.
Importancia de la interrelación en la integración
Los tres agentes que intervienen en este proceso educativo tan complicado
son:
Todos deben poseer una formación adecuada y una predisposición
previa que les sitúe en una postura clara de colaboración, interactuando
en un mismo entramado.
El profesor especialista. Conocerá las discapacidades y las limitaciones
de sus alumnos de NEE, esto deberá complementarse con una formación
continuada y con el intercambio de experiencias, con otros profesionales.
Los alumnos con necesidades especiales deben estar abiertos al aprendizaje
junto a otros compañeros, que cuenten o no con similitudes, en cuanto
a características personales, sin sentirse inferiores y haciendo ver
que ellos también tienen cosas que ofrecer.
El trabajo con los alumnos normalizados debe enfocarse, desde el punto de
vista de la concienciación de igualdad, conociendo las características
de los compañeros discapacitados, los orígenes y consecuencias
de las minusvalías, los problemas con los que se encuentran en la escuela
e incluso su situación social fuera del centro escolar.
Entrar en el mundo de los discapacitados, comenzando por su mundo deportivo,
puede resultar el camino a seguir, para que educadores y alumnos normalizados
profundicen acerca de las minusvalías, conociendo en su propia piel
cómo se sienten los alumnos con estas características cuando
se enfrentan a la práctica de actividades físicas .Sólo
desde el conocimiento podremos lograr un escuela integradora.
Plantear actividades teórico - prácticas sobre deportes como
el Atletismo para ciegos, Boccia, Baloncesto en silla de ruedas, Voleibol
adaptado, Goalball... puede servir como punto de unión en el que además,
se trabaja la integración en la escuela y en la sociedad.
Por otro lado la coordinación entre los diferentes agentes implicados
en la educación, sin duda puede y debe ayudar en el desarrollo de la
misma y en la consecución de los objetivos.